En Grupo L, la seguridad y la salud en el trabajo no son una agenda anual: forman parte de nuestro día a día. Cada jornada en planta, en obra, en un comedor industrial, en un sitio remoto o en una oficina arranca con una premisa simple y poderosa: todos volvemos a casa como llegamos.
Por eso, en el marco del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, reforzamos ese compromiso con el lanzamiento de una campaña interna de prevención basada en cinco reglas claras, concretas y aplicables a todos nuestros equipos. Cinco principios pensados para sumar a una cultura de seguridad sostenida en el tiempo, no para aparecer una vez al año.
Por qué este día nos interpela especialmente
El 28 de abril se conmemora cada año el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, una fecha impulsada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para promover la prevención de accidentes y enfermedades laborales en todo el mundo.
En una compañía como Grupo L, líder en soluciones integrales para empresas e instituciones —con operaciones en alimentación a gran escala, limpieza integral, mantenimiento, construcción, espacios verdes y servicios en sitios remotos—, esta fecha tiene un peso particular. Trabajamos en entornos industriales, minería, energía, plantas productivas, sitios aislados y proyectos de gran complejidad, donde los riesgos son diversos y la prevención se convierte en una responsabilidad compartida.
Por eso, más allá del recordatorio, lo importante es lo que hacemos los otros 364 días del año.
Las 5 reglas de la campaña
Las cinco reglas que componen nuestra campaña interna no son nuevas tecnologías ni procedimientos sofisticados: son comportamientos clave que cualquier persona, en cualquier puesto, puede aplicar. Su fuerza está justamente ahí, en su simpleza y en la posibilidad de incorporarlas como hábito.
#1 Parar, pensar y actuar
Antes de empezar cualquier tarea, frenar un instante. Identificar el riesgo, evaluar las condiciones y decidir cómo proceder de manera segura. Suena básico, pero la mayoría de los incidentes ocurren cuando saltamos este primer paso por costumbre, apuro o presión.
«Parar, pensar y actuar» es una herramienta personal de evaluación de riesgos: aplica al operario que encara una tarea repetitiva, al supervisor que coordina un equipo y al colaborador nuevo que enfrenta una situación por primera vez. Si algo no está claro, primero se pregunta y después se actúa.
#2 Elegir el EPP correcto
El Equipo de Protección Personal (EPP) es la última barrera entre nosotros y el riesgo. Casco, anteojos, calzado de seguridad, guantes, protección auditiva, ropa adecuada: cada uno cumple una función específica y debe elegirse según la tarea que se va a realizar.
Usar el EPP correcto implica tres cosas: tenerlo disponible, saber usarlo y mantenerlo en buen estado. No alcanza con tenerlo puesto: tiene que ser el adecuado para esa tarea, ese ambiente y ese riesgo. Un guante para manipular alimentos no es el mismo que para manipular químicos; un calzado de oficina no es el mismo que el que se necesita en obra.
#3 No intervenir equipos energizados
Cualquier intervención sobre maquinaria, instalaciones eléctricas o equipos en funcionamiento exige respetar los procedimientos de bloqueo y etiquetado (LOTO – Lock Out / Tag Out), garantizar la desenergización y verificar la ausencia de tensión antes de actuar.
La regla es contundente: si el equipo no está bloqueado y verificado, no se interviene. Esta pauta protege especialmente a los equipos de mantenimiento y a quienes trabajan en planta, donde el contacto con energía eléctrica, presión, calor o piezas móviles puede tener consecuencias graves.
#4 Mantener las manos siempre a la vista
Las manos son una de las partes del cuerpo más expuestas a lesiones laborales. Cortes, atrapamientos, golpes, quemaduras: la enorme mayoría se previene con un gesto simple, mantener las manos siempre a la vista durante la tarea.
Esto significa no introducirlas en lugares donde no se ve qué hay, no manipular cargas sin tener claro el punto de apoyo, usar herramientas adecuadas en lugar de la fuerza directa y prestar atención a la posición de los dedos en cortes, traslados y montajes. Un hábito chico que evita lesiones grandes.
#5 Cuidar la piel, cuidar la salud
La salud laboral no se limita a evitar accidentes: también es proteger el cuerpo de la exposición prolongada a químicos, radiación solar, temperaturas extremas, abrasivos o agentes biológicos. La piel es nuestra primera barrera, y cuidarla es cuidar la salud integral.
Aplicar protector solar en exteriores, usar cremas de protección antes de manipular productos, lavarse correctamente al finalizar la tarea, prestar atención a irritaciones o cambios en la piel y consultar ante cualquier signo: son acciones que previenen enfermedades profesionales que muchas veces se manifiestan recién después de años de exposición.
La seguridad como forma de cuidarnos entre todos
Trabajar de manera segura no es solo una obligación personal ni un requisito normativo: es una forma de cuidarnos entre todos. Cada decisión que tomamos en el lugar de trabajo impacta en nuestros compañeros, en nuestros equipos y en nuestras familias, que nos esperan al final del día.
Por eso, en Grupo L promovemos una cultura de seguridad que se sostiene en tres pilares: liderazgo visible, capacitación continua y participación activa de cada colaborador. Las reglas no funcionan si no se viven; y se viven cuando todos —desde la dirección hasta cada operario— las hacemos propias.
Esta campaña interna es un paso más en ese camino. Un recordatorio simple, claro y concreto de que la prevención está en nuestras manos, todos los días, en cada tarea.
Porque más juntos, somos más fuertes.