Finalizó una nueva edición de las Prácticas Educativas de Vinculación con el Futuro, una iniciativa de Grupo L que busca acercar a estudiantes de escuelas secundarias al mundo laboral y brindarles herramientas para comenzar a pensar y proyectar su futuro.
Durante 2026, 120 estudiantes de seis escuelas secundarias de la Ciudad de Buenos Aires participaron de esta propuesta, que les permitió conocer de cerca una organización, sus diferentes áreas y algunas de las dinámicas que forman parte del ámbito laboral. La experiencia estuvo organizada en cuatro grupos y contempló recorridos vinculados con los intereses y orientaciones de los estudiantes: Economía y Administración, Ciencias Naturales y Comunicación.
El pasaje de la escuela secundaria a las próximas etapas de formación y desarrollo profesional plantea múltiples preguntas para los jóvenes. Qué actividades les interesan, qué habilidades quieren desarrollar, qué posibilidades existen en el mundo laboral y qué conocimientos pueden ser útiles para su futuro son algunas de las cuestiones que comienzan a aparecer durante este período.
En este contexto, generar instancias de acercamiento al ámbito laboral puede convertirse en una herramienta para ampliar perspectivas y conocer diferentes posibilidades. Las Prácticas Educativas de Vinculación con el Futuro buscan justamente generar ese puente, ofreciendo a los estudiantes la posibilidad de conocer experiencias concretas y acercarse a diferentes áreas y perfiles profesionales.
A lo largo del programa, los participantes recorrieron distintas áreas de Grupo L, conocieron las tareas y roles que desarrollan los equipos y participaron de actividades relacionadas con sus intereses y orientaciones. Estos espacios les permitieron observar de manera directa diferentes formas de organización y trabajo, al mismo tiempo que pudieron formular preguntas, compartir inquietudes y explorar nuevos intereses.
La experiencia también pone en valor el contacto directo con los colaboradores. La posibilidad de conversar con personas que desarrollan distintas funciones dentro de una organización permite a los estudiantes conocer recorridos profesionales diversos y acercarse a realidades que muchas veces no forman parte de su experiencia cotidiana.
El intercambio fue uno de los componentes centrales de esta edición. Las preguntas y perspectivas de los estudiantes permitieron generar conversaciones sobre formación, habilidades, intereses y posibilidades de desarrollo. Para quienes participaron como facilitadores y colaboradores, también significó una oportunidad para compartir sus conocimientos y experiencias con una nueva generación.
Los resultados de la experiencia reflejan la valoración que tuvo el programa entre los participantes. El 100% de los estudiantes consideró que la experiencia contribuyó a su formación, mientras que el 98% valoró el acompañamiento de los facilitadores. Además, el 95% valoró los temas abordados y otro 95% destacó las actividades realizadas.
Estos indicadores permiten conocer la percepción de los estudiantes sobre distintos aspectos de la propuesta y muestran la importancia de generar espacios que complementen la formación educativa con experiencias de acercamiento al mundo laboral.
Pero detrás de los resultados hay también una dimensión que no puede medirse únicamente en porcentajes. Cada encuentro estuvo atravesado por las preguntas, los intereses y las inquietudes de los jóvenes. Sus miradas permitieron enriquecer las actividades y convertir cada instancia en un espacio de aprendizaje e intercambio.
Para Grupo L, acompañar estos procesos significa contribuir a fortalecer el vínculo entre educación y empleabilidad, generando oportunidades para que los jóvenes conozcan diferentes ámbitos profesionales y puedan incorporar nuevas herramientas para pensar su futuro.
La iniciativa también refleja el compromiso de nuestros colaboradores. El programa fue liderado desde el área de Recursos Humanos, con la participación de diferentes integrantes de la organización que compartieron su tiempo, conocimientos y experiencias para acompañar a los estudiantes durante el recorrido.
El rol de quienes participan como facilitadores es fundamental. No se trata solamente de transmitir conocimientos, sino de escuchar, responder preguntas, compartir experiencias y acompañar a los jóvenes en una etapa en la que comienzan a tomar decisiones relacionadas con su formación y sus próximos pasos.
Desde Grupo L entendemos que la construcción del futuro también implica generar oportunidades en el presente. Acercar a los jóvenes al mundo laboral, mostrarles diferentes recorridos profesionales y brindarles espacios para explorar sus intereses puede ayudarlos a ampliar sus perspectivas y tomar decisiones con mayor información.
Las Prácticas Educativas de Vinculación con el Futuro forman parte de ese compromiso: construir puentes entre la escuela y el ámbito laboral, promover el intercambio de experiencias y acompañar a las nuevas generaciones en el proceso de descubrir sus capacidades e intereses.
Agradecemos especialmente a quienes lideraron el programa desde el área de Recursos Humanos y a todos los colaboradores que hicieron posible esta nueva edición compartiendo sus conocimientos, experiencias y tiempo con los estudiantes.
Porque acompañar a los jóvenes también es ayudarlos a hacerse preguntas, descubrir nuevas posibilidades y encontrar herramientas para proyectar el futuro.