En Grupo L entendemos la sustentabilidad social como un compromiso concreto, no como una declaración de buenas intenciones. Significa generar oportunidades reales de formación que fortalezcan a las comunidades y acompañar el trabajo de quienes sostienen, día a día, redes de cuidado fundamentales.
El 29 de abril fuimos parte de una experiencia que sintetiza muy bien esa convicción: una MasterClass junto al chef Martiniano Molina en el Barrio Padre Mugica, en el marco del Programa de Formación de Cocineras Comunitarias del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Una jornada con protagonistas claras
La actividad estuvo dirigida a más de 40 cocineras que cumplen un rol clave en su comunidad: desde sus comedores alimentan a más de 200 personas por día. Detrás de ese número hay vecinos y vecinas que encuentran en esos espacios mucho más que un plato de comida. Encuentran continuidad, contención y un punto de referencia en el barrio.
Las cocineras comunitarias son las verdaderas sostenedoras de estas redes de cuidado. Trabajan con tiempo propio, con recursos limitados y con un conocimiento práctico que se construye en la cocina todos los días. La MasterClass fue, ante todo, un espacio pensado para ellas: para acompañar su tarea, sumar nuevas herramientas y compartir un rato de aprendizaje con un chef de trayectoria.
Sobre el Programa de Formación de Cocineras Comunitarias
El Programa de Formación de Cocineras Comunitarias es una iniciativa impulsada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que busca capacitar a quienes coordinan comedores y merenderos comunitarios en distintos barrios populares. La propuesta incluye contenidos vinculados a cocina, manipulación segura de alimentos, planificación de menús, nutrición y aprovechamiento integral de los ingredientes.
Para nosotros, sumarnos al programa con una MasterClass tiene un sentido muy claro: el conocimiento gastronómico y de gestión de alimentos a gran escala es uno de los activos más fuertes de Grupo L. A través de nuestra marca Chef Gourmet, trabajamos todos los días con preparación de viandas, comedores corporativos y servicios de alimentación en sitios remotos. Compartir esa experiencia con quienes coordinan comedores comunitarios es una forma natural de devolverle algo a la comunidad.
La MasterClass: cocina, técnica y aprendizaje compartido
La actividad combinó demostraciones prácticas, intercambio de saberes y trabajo conjunto. Martiniano Molina compartió técnicas, recetas y consejos pensados para el contexto específico de los comedores comunitarios: cómo aprovechar mejor los ingredientes disponibles, cómo planificar preparaciones para muchas personas sin perder calidad y cómo sumar variedad y nutrición a menús que muchas veces tienen restricciones de presupuesto.
Pero el verdadero valor de la jornada no estuvo solo en lo técnico. Estuvo en el intercambio. En las preguntas de las cocineras, en las experiencias que pusieron sobre la mesa, en las historias que cada una trae de su comedor y su barrio. Cuando ese tipo de saber circula, todos aprenden: el chef, el equipo de Grupo L y las propias participantes entre sí.
Por qué participamos: nuestra mirada sobre sustentabilidad social
En Grupo L creemos que la responsabilidad social de una empresa no se mide solo por las contribuciones puntuales que hace, sino por el tipo de relación que construye con las comunidades donde opera.
Eso significa, para nosotros:
- Apostar a la formación como herramienta de transformación real y de largo plazo.
- Acompañar iniciativas que ya están funcionando en los barrios, sin venir a «reemplazar» lo que las comunidades hacen muy bien por sí mismas.
- Aportar el expertise técnico de nuestra empresa —cocina industrial, manejo seguro de alimentos, gestión de servicios a gran escala— en contextos donde puede sumar.
- Trabajar en alianza con gobiernos, organizaciones sociales y referentes para multiplicar el impacto.
Esta MasterClass se inscribe exactamente en esa lógica: ponernos al servicio de un programa público que ya estaba en marcha, sumar un aporte concreto y aprender en el proceso.
La formación como motor de impacto
Hay una idea que atraviesa todo lo que hicimos esa jornada: el conocimiento, cuando se comparte, multiplica su impacto. Una técnica nueva aprendida por una cocinera en una mañana puede traducirse en mejores comidas para 200 personas todos los días. Una herramienta de planificación puede ahorrar tiempo y recursos durante meses. Una receta pensada con foco nutricional puede mejorar la alimentación de chicos y chicas que dependen del comedor del barrio.
Por eso valoramos especialmente este tipo de iniciativas. No alcanzan los gestos puntuales si no contribuyen a fortalecer capacidades que después seguirán dando frutos mucho más allá del día de la actividad.
Gracias y compromiso continuo
Queremos agradecer al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por la invitación a sumarnos al Programa, a Martiniano Molina por su generosidad para liderar la MasterClass y, sobre todo, a las más de 40 cocineras que dedicaron su tiempo y compartieron su experiencia con nosotros. Su trabajo cotidiano es, sin exageración, una forma esencial de cuidado social.
Como Grupo L, asumimos el compromiso de seguir participando de iniciativas como esta. La sustentabilidad social, para nosotros, no es un capítulo aparte de nuestro negocio: es parte de la forma en que entendemos nuestro rol como compañía.
Porque cuando el conocimiento se comparte, el impacto se multiplica.
Y porque más juntos, somos más fuertes.